“Ya nada puede ser peor”, fue lo último que dijo Javier Méndez antes de que todo empeorara. Abrumado por la devaluación del bolívar, los miles de casos de VIH y su nevera dañada por los cortes eléctricos, descubrió que el promotor de invasiones de viviendas, Leito Oficial, regresó a Venezuela bajo la administración de Nicolás Maduro.