Entrar en confianza muy rápido puede dejar secuelas irreparables, como las que tiene el joven Adolfo González, de 21 años, quien ha resultado asqueado de gravedad a primera hora de la mañana luego de que un taxista en Caracas le confesara que atropelló a una persona en 1987, retrocedió para acabar con su sufrimiento y luego se dio a la fuga.